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ANARQUISMO ESPECIFISTA: Jueves 29 - 20:30h en Sarmiento 1232 - Rosario
Por Columna Libertaria Joaquín Penina - Saturday, Oct. 24, 2009 at 9:01 PM
columnalibertaria@gmail.com

taller de formación política ANARQUISMO ESPECIFISTA El Rol de los Anarquistas en los Movimientos Sociales - La herramienta de transformación social - Función de la Organización Anarquista en la coyuntura. Jueves 29 de Octubre 20:30 hs En el local del MEDH Entrada libre y gratuita Sarmiento 1232 – Rosario, Santa Fe Organiza Columna Libertaria Joaquín Penina

ANARQUISMO ESPECIFIS...
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taller de formación política
ANARQUISMO ESPECIFISTA
El Rol de los Anarquistas en los Movimientos Sociales - La herramienta de transformación social - Función de la Organización Anarquista en la coyuntura.
Jueves 29 de Octubre
20:30 hs En el local del MEDH
Entrada libre y gratuita
Sarmiento 1232 – Rosario, Santa Fe

Organiza
Columna Libertaria Joaquín Penina

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Texto 1: Anarquismo, política y movimientos sociales Por Pablo Moras
Por Columna Libertaria Joaquin Penina - Sunday, Oct. 25, 2009 at 5:57 PM
columnalibertaria@gmail.com

Anarquismo, política y movimientos sociales
Por Pablo Moras

Nota publicada en la Agencia de Noticias La Haine, 14 de Setiembre de 2005.

Dentro del anarquismo hay una vieja polémica que no puede estar de mayor actualidad: su relación con la política. Si identificamos política con instituciones y partidos políticos, no hay polémica alguna. Afortunadamente los anarquistas defendemos la oposición total a ambos.
Sobre los males del parlamentarismo no es necesario extenderse, Malatesta hace un análisis muy certero sobre sus nefastas consecuencias en su folleto "La política parlamentaria en el movimiento socialista" . Aún sin ser específicamente anarquistas, las experiencias de numerosos movimientos sociales y su degeneración en cuanto su eje pasa de estar en barrios, pueblos, centros de trabajo, centros de estudio a las instituciones es ilustrativa: los verdes en Alemania, el movimiento feminista en el Estado español.
En ocasiones, desde el anarquismo la política se ha identificado con partidos e instituciones. En palabras del sindicalista y escritor Anselmo Lorenzo "la política es el arte de engañar a los pueblos".
Pero por supuesto, no es ésta la única interpretación anarquista de la política. Para Salvador Seguí, la política no es el arte de gobernar a los pueblos sino de organizar la convivencia. En el congreso de la CNT de Zaragoza de 1922, este anarquista que sería asesinado por pistoleros de la patronal, redacta una ponencia en la que propone que la CNT se defina como organización obrera y movimiento político: "un organismo netamente revolucionario que rechaza franca y expresamente la acción parlamentaria y colaboracionista con los partidos políticos, es a la vez, integral y absolutamente política".
Desde planteamientos distintos, otros cenetistas como Juan García Oliver, integrante junto a Durruti del grupo armado "Los solidarios" daban un paso más y propugnaban la toma del poder: ejercer el poder político después de haber destruido el aparato del Estado.
Estas tendencias fueron duramente rebatidas, por quienes defendían desde dentro de la CNT posturas más próximas a las de Anselmo Lorenzo.

La política ¿en manos del pueblo o del Estado?
Considero que desde el anarquismo no podemos dejar la política en manos de los partidos y las instituciones. Debemos plantarles cara. De lo contrario, no habrá huelga general revolucionaria ni insurrección popular que logre construir una alternativa al capitalismo. La alternativa debemos empezar a construirla desde las luchas locales, que son imprescindibles pero no suficientes. Una lucha local (sindical, vecinal, antifascista, feminista, cultural) no puede limitarse a mirarse a sí misma ni siquiera limitarse a mirarse dentro de los límites de su sector. Necesita un planteamiento político radical, más general. Si algo ha demostrado el capitalismo con creces es su capacidad de ceder en un lugar concreto para lograr ventajas globalmente: que las conquistas parciales arrancadas en la lucha, en vez de impulsar el cuestionamiento del capitalismo, lo perfeccionan y aumenta su popularidad como única realidad posible y reformable.
La salida a esta trampa sólo puede ser la construcción de una alternativa política, un referente construido desde las luchas de base, que crezca con ellas y que las refuerce. No es una mera suma de las reivindicaciones de los colectivos de base, es una mirada global que camina de la mano de la cooperación de los grupos y organizaciones, minimizando la delegación hasta lo insignificante, de abajo arriba.
Este referente es necesariamente político, global, pero no puede ser un partido ni puede tener como objetivo la participación institucional. Tampoco puede ser obra de ningún comité ejecutivo. Es una tarea colectiva y dura, pero más necesaria que ninguna. Y esta cuestión está hoy de actualidad en los movimientos sociales en el Estado español, ya sean específicamente anarquistas o no. ¿Qué papel desempeñar? ¿Cómo evitar ser meros "machacas" de los partidos en términos políticos?¿Es suficiente con mantener una actividad local ejemplar?
En este debate candente interviene Amador Fernández Savater desde la revista diagonal.

<Cuando "todo lo que era sólido se desvanece en el aire", la derecha neoliberal y populista se mueve como pez en el agua. La izquierda oficial no puede hacerla frente, porque carece de todo lo necesario para ello (arraigo social, ideales y mitos, convicciones profundas, inteligencia, honestidad, etc.). Tampoco los movimientos sociales pueden considerarse a sí mismos una respuesta total: atraviesan el mismo desierto de lo real en el que pesca la derecha populista, pero sus experimentaciones concretas y locales de lazo social, comunidad y valores alternativos no pueden (ni deben, según creo) tratar de hacerse cargo de la hondura de su vacío. Eso sí, en lugar de juzgar y moralizar tanto, se puede tratar al menos de pensar con quién se comparte ese filo de navaja que es hoy en día nuestro mundo.>

A.Fernández Savater (colaborador del diario El Pais, y el periódico Diagonal, miembro del colectivo ACP y director de la revista Archipiélago, una publicación en la que unas pocas firmas anticapitalistas no pueden ocultar la hegemonía de ese sector de la derecha del PSOE que se confunde con el PP: Fernando Savater, Jon Juaristi, Félix de Azúa), tras un interesante análisis sobre las características de la derecha en EEUU y en el Estado español, nos propone abiertamente un reparto de papeles: la izquierda oficial (PSOE-CCOO-UGT-IU) elaboran la alternativa a la derecha neoliberal y populista (PP) y los movimientos sociales se dedican a su actividad local: lazo social, comunidad, valores. Eso sí, teniendo mucho cuidado en no entorpecer la alternativa política de la izquierda. Cuidado con las carteras.
Esta propuesta pasa hábilemente por alto, que la "izquierda oficial" (PSOE-CCOO-UGT-IU) no tiene un modelo social alternativo a la derecha (PP). Son igual de neoliberales. Es mucho más lo que tienen en común que lo que les separa, porque en realidad no son más que parte orgánica del poder. Otra cosa es que para atraer al electorado inventen diferencias demagógicas para movilizar a los votantes. Pero poco más.
Hay un apoliticismo militante que tiene sus raíces históricas y culturales, en las desastrosas consecuencias de las instituciones para los proyectos revolucionarios en la reciente historia del Estado español. Con estos compañeros debemos debatir. La crítica radical al parlamentarismo y a las instituciones es una aportación muy valiosa del anarquismo a los movimientos sociales. Pero la cuestión candente en los movimientos sociales y lo que plantea A.Fernández Savater es la oposición a la política.
El apoliticismo que rezuma Amador Fernández Savater no tiene raíces libertarias, es sencillamente mentira. No hay más que echar la vista atrás hasta los editoriales del colectivo ACP el 11 y 12 de marzo de 2004 tras los atentados de Madrid: quién no se preocupa de construir un referente político propio acaba trabajando para quien si se preocupa de construirlo, la "izquierda oficial" (PSOE-CCOO-UGT-IU),
En estos editoriales, la ACP lejos de romper el discurso mediático difunde las mismas ideas antiterroristas que el entonces ministro del interior del PP Ángel Acebes y el filósofo de guardia del PSOE Fernando Savater. Este tema ha sido exhaustivamente analizado por G. Roig y S. López en "Del desconcierto emocional a la movilización política: redes sociales y medios alternativos del 11M al 13M".
El referente político de muchos colectivos sociales y/o anarquistas está por construir. No puede ser un partido, y no puede construirse de la noche a la mañana desde un comité ejecutivo. No se trata de un liderazgo ni una representación sino de un alternativa libertaria global, en la que las luchas de base se puedan reconocer.
Es una apuesta difícil porque el esfuerzo que exige mantener en pie la imprescindible actividad local, hace muy duro elaborar un análisis global que explique la relación de nuestra pequeña lucha con sus múltiples hermanas. Así se consumen hasta desaparecer. Y aparecen otras que repiten el proceso.
El anarquismo entre otras cosas ha aportado a los proyectos revolucionarios la visión integral de las relaciones sociales: no sólo luchar por el control de los medios de producción sino también por la transformación personal (moderación de las necesidades, austeridad) , relaciones igualitarias entre hombres y mujeres, formas sanas de alimentación, desarrollo cultural Todas estas aportaciones, que hacen tan necesario al anarquismo no pueden desarrollarse sólo desde el ámbito local. Necesitan un referente político general en el que poco a poco se incorporen todos los elementos y sus relaciones del mundo nuevo que queremos. Por ejemplo, los sindicatos libertarios podrían contribuir a la construcción de un referente político si no se limitaran al ámbito laboral e hicieran análisis y propuestas de política general, de cuestiones en las que los partidos de la "izquierda oficial" plantean las mismas recetas que la "derecha neoliberal": qué educación, qué seguridad, qué libertades individuales y colectivas, qué y cómo producir, qué modelo de transporte.

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Texto 2 EXTRACTOS DE ENTREVISTA A LA FEDERACION ANARQUISTA DE RIO DE JANEIRO
Por Columna Libertaria Joaquin Penina - Sunday, Oct. 25, 2009 at 5:59 PM
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EXTRACTOS DE ENTREVISTA A LA FEDERACION ANARQUISTA DE RIO DE JANEIRO
Entrevista a la Federación Anarquista de Río de Janeiro (FARJ), de Brasil, realizada por Thierry L. para la revista virtual Divergences, entre diciembre de 2007 y febrero de 2008.
(…) ¿Cuál fue el modelo de organización que escogieron?

FARJ: Optamos por el modelo específico – conocido por otros nombres como “especifismo” o anarquismo organicista – en gran medida inspirado en la FAU. Por las discusiones que tuvimos, llegamos a la conclusión de que sería imprescindible trabajar con movimientos sociales y populares, y que, para ello, deberíamos crear una organización con énfasis en el compromiso militante. Una organización en estos moldes defiende algunas posiciones claras:
• la organización como minoría activa
• el énfasis en la necesidad de organización
• la unidad teórica y la unidad de acción
• la producción de teoría
• la necesidad de trabajo social e inserción social
• el entendimiento del anarquismo como herramienta para la lucha de clases en la búsqueda de un proyecto socialista libertario
• la diferencia entre los niveles de actuación política (de la organización anarquista) y social (de los movimientos populares)
• la defensa de una militancia que se haga con estrategia
Es obvio que la organización no nació trabajando con todos estos conceptos, pero hemos perfeccionado nuestro trabajo en ese aspecto, a lo largo de estos años.

¿Es posible detallar aún más cómo funciona esa manera de organización?

FARJ: Este modelo de organización sostiene que la función de la organización específica anarquista es coordinar y hacer convergir a las fuerzas procedentes de las actividades militantes, construyendo una herramienta de lucha sólida y consistente, que busca un objetivo finalista: revolución social y socialismo libertario. Creemos que el trabajo sin (o con poca) organización, en donde cada cual hace lo que quiere, mal articulado o incluso aislado, es ineficiente. El modelo de organización que defendemos busca multiplicar el resultado y la efectividad de las fuerzas militantes. En este modelo, la organización específica anarquista trabaja como minoría activa, o sea, un grupo de anarquistas que, organizados en el nivel político e ideológico, parte hacia las acciones en el nivel social – movimientos sociales, sindicatos, etc. En este trabajo, la organización de minoría activa se ocupa de influenciar a los movimientos y luchas con los que está involucrado, para que funcionen de la forma más libertaria posible. Siempre que actúan en el nivel social, los miembros de la organización política no buscan posiciones de privilegio, no imponen su voluntad, no luchan por los movimientos sociales, sino que con ellos, por eso se diferencian de una “vanguardia” marxista-leninista. Es así, la ideología dentro del movimiento social y no al inverso. Entendemos la unidad teórica como necesaria, pues la organización no puede trabajar con cualquier teoría, o con múltiples teorías; eso conduce a una falta de articulación, o incluso a una articulación conflictiva del conjunto de conceptos que lleva, sin dudas, a una práctica equivocada, confusa o aun muy poco eficiente. Esta unidad siempre se alcanza colectivamente y de manera horizontal en el seno de la organización. La unidad teórica camina junto con la unidad de acción. Por medio de ella, la organización actúa para poner en práctica las acciones que fueron establecidas dentro de la estrategia de lucha. Habiendo definido una línea teórico-ideológica y un programa estratégico, todos los militantes – después, la organización como un todo – poseen la obligación de realizar las acciones tácticas establecidas dentro del programa estratégico. En suma, todos deben “remar el barco hacia el mismo lado”. Este modelo de organización se caracteriza, aún más, por el énfasis que le da a la necesidad del trabajo social y de la inserción social. El trabajo social es la actividad que realizan los anarquistas organizados en los movimientos sociales y populares; y la inserción social es la inserción de las ideas y de los conceptos libertarios en estos movimientos. Si queremos luchar por una sociedad sin explotación ni dominación, no hay coherencia en hacerlo sin el compromiso de quien es la mayor víctima de la sociedad capitalista de clases: el pueblo explotado y dominado. Asumir esta postura no significa idolatrar al pueblo o creer que es revolucionario en su esencia, sino apenas concordar con la idea de que la lucha contra la explotación se debe dar con la participación de aquellos que son los más explotados. Por eso, estimulamos fuertemente la actuación en movimientos sociales populares, autónomos y combativos o inclusive su creación. Creemos que el anarquismo, para florecer, debe ser utilizado como herramienta para la lucha de clases. Otra característica de este modelo de organización es la diferencia entre los niveles político y social de actuación. No creemos que haya una jerarquía de la organización política sobre el movimiento social (como es para los autoritarios); para nosotros, esta es una relación complementaria y dialéctica, imprescindible para ambos. Así, el nivel político (de la organización anarquista) debe actuar en el nivel social (de los movimientos sociales) que está organizado en torno a cuestiones pragmáticas para la mejoría de las condiciones de vida de la clase explotada. Para que esto se haga con coherencia, se desarrollan estrategias en el seno de la organización anarquista: es en este ámbito donde se hacen los análisis de coyuntura; se tratan los contextos mundial, nacional y regional; se analizan los movimientos y las fuerzas populares en juego, sus influencias, potencialidades; las cuestiones de la política institucional que tienen influencia sobre los ambientes en los que nos proponemos actuar. En este mismo ámbito de la organización específica, se dan las reflexiones sobre los objetivos a largo plazo, o sea, forjar nuestras concepciones de revolución social y del propio socialismo libertario. Tras eso, lo más complicado: pensar en una propuesta de acción que buscará alcanzar tales objetivos, o al menos, hacer que se vuelvan más palpables. La estrategia tendrá que responder la siguiente pregunta: ¿cómo salir de donde estamos para llegar a donde queremos? A esa línea “macro” (de diagnóstico, objetivos de corto, medio y largo plazo) designamos estrategia y a los grandes objetivos, los objetivos estratégicos. La estrategia, a continuación, es detallada en una línea más “micro”, o sea, táctica, que determinará las acciones que se colocarán en práctica los militantes o grupos de militantes y que buscarán alcanzar los objetivos tácticos. Obviamente que, la realización de los objetivos tácticos nos acerca de forma importante a los objetivos estratégicos. Así, tal opción de organización exige un alto nivel de compromiso de los militantes.

¿Quién la integra y cómo funciona?

FARJ: La FARJ es una organización de individuos que posee militantes orgánicos y lo que podríamos llamar una “red de apoyo”, compuesta por personas que nos ayudan de diferentes formas. Estamos divididos, los militantes orgánicos, en lo que llamamos “frentes de trabajo”, o “frentes de inserción”. Hasta el año 2007 estuvimos trabajando con dos frentes: uno de ocupaciones urbanas y otro comunitario. A partir de 2008 tenemos nuestro tercer frente: agroecológico. Hay una política determinada colectivamente por la organización que se emplea en los frentes, que poseen cierta autonomía para trabajar esta aplicación. De la misma forma, las líneas maestras de lo que se realiza en los frentes se informan a la organización que las discute colectivamente. El resultado de este proceso de determinación de política, discusión y aplicación de la política en los espacios de inserción, observación, análisis y discusión de los resultados de esa aplicación práctica de la política es lo que constituye nuestro funcionamiento básico.

Gran parte de los países de América Latina ahora posee gobiernos de izquierda, o que se reivindican como tal. Está Lula en Brasil, Bachelet en Chile, Morales en Bolivia, Chávez en Venezuela... ¿Cuál es la posición de ustedes en relación con esta situación? ¿Cómo la analizan?

FARJ: Entendemos esta ola progresista de gobiernos “de izquierda” como resultado de los flujos y reflujos del capitalismo que, como vemos, pueden permitirles a estos gobiernos que sean electos con una posición más progresista, sosteniendo un discurso más “popular” y administrando el capital a favor de la elite económica. No estamos diciendo que una dictadura es la misma cosa que un gobierno de este tipo – sería un completo contrasentido de nuestra parte. Sin embrago, lo que se debe cuestionar es el hecho de que los gobiernos de este tipo tienden a calmar los movimientos sociales más combativos, incentivándolos a empezar a actuar dentro del Estado, ya que un gobierno progresista “puede darles espacio institucional”. Con eso, salen de la acción directa y pasan a ser cooptados y a creer que un gobierno, como el de Lula, por ejemplo, es un gobierno “popular”, que posee espacio para los movimientos y es capaz de realizar los cambios necesarios. Lula, a pesar de haber aumentado los beneficios sociales para las clases más explotadas sostiene, al mismo tiempo, una política económica que beneficia a los bancos y al capital transnacional – una política que es la gran responsable por la situación de explotación del pueblo. En fin, creemos que este nuevo contexto precisa una mayor sofisticación de análisis de nuestra parte, porque las contradicciones del capitalismo quedan más disimuladas. Esto exige una mayor capacitación de los militantes.

Con el movimiento “altermondialista”, el modelo de “democracia participativa”, vivenciado en Porto Alegre, se hizo muy conocido. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

FARJ: El anarquismo defiende un modelo de autogestión que es, antes que nada, deliberativo. El modelo de democracia participativa de Porto Alegre es semejante al movimiento dentro de las empresas capitalistas para mejorar el compromiso de los empleados con la empresa y los resultados financieros, utilizando, para eso, la participación, en donde los empleados son oídos en las tomas de decisión de los administradores y patrones. Para nosotros, cualquier sistema de “democratización” – sea de una empresa del sector privado, o de una instancia del Estado (como es el caso de Porto Alegre) – debe venir de abajo, como una exigencia de las clases más explotadas, para que las decisiones se tomen a su favor. Porto Alegre sostiene un modelo consultivo de democracia, en que el Estado viene, de arriba, a preguntar lo que quieren sus ciudadanos, sin la obligación de implantar lo que se decidió y haciendo lo que le parezca mejor. Es lo mismo que la empresa que decide preguntarles a los empleados qué hacer para mejorar el trabajo. Este modelo es radicalmente diferente de modelos de movilización de base que, de abajo hacia arriba, se organizan para obligar al Estado a garantizar un beneficio social u obligar a la empresa a dar un aumento salarial o algo del género. A pesar de esto, es innegable que cualquier modelo que promueva el debate, y que pueda, de una forma u otra, luchar contra la cultura de la omisión y de la delegación política, estimulando la participación popular, posee aspectos positivos. Entretanto, estimulamos que eso venga de abajo, y, principalmente, que se considere un medio para algo más, y no un fin en sí mismo.

(hablando sobre la exclusión social en las favelas de Rio) En esos lugares, donde el Estado casi no interviene, a no ser para reprimir, me imagino que la población debe recurrir a su creatividad y a su capacidad de autoorganización para solucionar directamente parte de los problemas. ¿No hay allí un espacio para articular ciertas prácticas de autoorganización del pueblo con el proyecto autogestionario libertario?

FARJ: No es exactamente así. No es porque el Estado no está en esos espacios que necesariamente afloran la creatividad y la autoorganización. El Estado es necesario para sostener el capitalismo, pero estar sin el Estado no significa que estaremos sin capitalismo y otras formas de dominación, por eso las ideas y prácticas libertarias no surgirán automáticamente. Para nosotros, creer en eso es una equivocación. Y el neoliberalismo y los ultraliberales están ahí para mostrar que aun con una crítica al Estado y con un intento de minimización de su rol, si eso no va junto a un cuestionamiento muy serio sobre el capitalismo y otras formas de dominación no habrá creatividad, autogestión; en síntesis, no habrá anarquismo. Hay una ideología, ya transformada en cultura, que se está transmitiendo por los medios más variados y un desarrollo de dominación que forma parte de toda la historia de Brasil, y del propio mundo. Somos partidarios del anarquismo “voluntarista” de Malatesta y creemos que existen contradicciones y lucha en las relaciones de dominación que suceden en la sociedad. A partir de ahí, pensamos que el rol de los anarquistas es estar en esos lugares que explicitan las contradicciones del capitalismo y de las relaciones de dominación, constituyéndose como herramienta de lucha; para nosotros es solamente en medio de estas contradicciones del sistema que el anarquismo tiene condiciones de florecer. Es la idea del anarquista lusitano Neno Vasco (que formaba parte de los organizacionistas malatestianos citados antes), que decía que tenemos que arrojar nuestras semillas en el terreno más fértil. Y, para nosotros, las semillas del anarquismo se deben arrojar en medio de la lucha de clases y donde las relaciones de dominación (principalmente del capitalismo) son muy explicitas. Con una presencia anarquista fuerte en esos sitios, cuando se den las contradicciones y luchas, el anarquismo será una alternativa. Si no se lo difunde lo suficiente, el anarquismo perderá esos momentos y quedará al margen de los acontecimientos, perderá el tren de la historia. Por nuestra experiencia, cuando el anarquismo se difunde entre el pueblo explotado, tenemos receptividad y podemos trabajar cuestiones como anticapitalismo, acción directa, democracia directa y autogestión (o autoorganización). Si no estamos presentes, aparecerán otras ideas y serán las responsables de continuar la dominación y la explotación. (…)

ORGANIZACIÓN E INSERCIÓN SOCIAL
Por Felipe Corrêa (militante de la Federación Anarquista de Rio de Janeiro)
El anarquismo especifista reivindicado por la Federación Anarquista de Rio de Janeiro (FARJ), o simplemente “especifismo”, es una concepción de organización anarquista. Traído de Uruguay, el término “especifismo”, se refiere a los ejes fundamentales que marcan la actuación anarquista: la organización y la inserción social, basados en los conceptos clásicos del anarquismo, que son la actuación diferenciada en los niveles político y social, (concepto de Bakunin) y la organización específica anarquista, (concepto de Malatesta). Los primeros en utilizar este término fueron los compañeros de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), a pesar de que se referían a una forma de organización que comenzó a desarrollarse en el siglo XIX y que fue perfeccionada en durante el siglo XX. En su Declaración de Principios, la FAU relaciona el concepto de especifismo con el de anarquismo organizado:
“Nuestra crítica y nuestro proyecto no se agotan en el levantamiento, la protesta y la rebelión sino que maduran en un modelo de sociedad libertaria inconfundiblemente socialista, en una estrategia de ruptura revolucionaria y en un estilo militante combativo y de agitación permanente en dirección a las transformaciones sociales en gran escala. Este proyecto se canaliza a través de la organización revolucionaria específica y es por tanto, lucha organizada.”
La organización y la inserción social no son defendidas por todas las corrientes anarquistas. Sabemos que el anarquismo es bastante amplio y por eso abarca diversas concepciones, muchas de ellas contradictorias.
El especifismo defiende una posición clara en la polémica histórica sobre la cuestión de organización y de la práctica anarquista, es por eso que tiene en su primer eje la organización. En primer lugar, defiende que los anarquistas deben organizarse específicamente, como anarquistas, para entonces trabajar con los movimientos sociales. En este modelo organizacional vale la idea que, para actuar con eficiencia en la lucha de clases, es preciso que los anarquistas estén organizados, en el nivel político como un grupo de cohesión, con discusión política e ideológica avanzada, con una estrategia bien definida, de forma que eso les dé fuerza suficiente para actuar en el ámbito de las luchas de los movimientos sociales.
La organización específica anarquista, que trabaja en el ámbito político, actúa en el seno de la lucha de clases, en los movimientos sociales y populares, que constituyen el ámbito social. En este trabajo, los anarquistas, organizados como minoría activa, los influencian en cuanto pueden, haciéndolos funcionar de la forma más libertaria posible. Organizados como un agrupamiento específico de cohesión, los anarquistas constituirán una fuerza social mucho mayor y podrán funcionar como un elemento sólido de influencia y persuasión, que tendrá menos chance de ser “atropellado”, por un partido de izquierda, por autoritarios de cualquier estirpe, por la iglesia, otros individuos y grupos que tentan a todo hora usar el movimiento social para su propio beneficio.
El segundo eje del anarquismo especifista es la inserción social. La idea de inserción social está ligada a aquella búsqueda del vector social perdido por el anarquismo, cuando este terminó por desligarse de la lucha de clases y de los movimientos sociales. Con el episodio del alejamiento de los anarquistas del movimiento sindical en Brasil, ocurrido entre los años 1920 y 1930, hay una pérdida de ese vector social del anarquismo, que termina por organizarse en centros de cultura, ateneos, escuelas, etc. La inserción social refuerza la idea de que los anarquistas deben buscar, además de estos aspectos de refuerzo de la memoria y de la promoción de la cultura libertaria, principalmente tener un papel relevante en la lucha de los movimientos sociales y populares. Muchos tienen un poco de recelo con el término “inserción social”, por que lo asocian al viejo “entrismo”, de la izquierda autoritaria en movimientos para intentar aparejarlos, o hacerlos funcionar en su propio beneficio. En realidad, eso no es verdad. Este concepto de inserción social de los anarquistas está ligado, solamente, a la idea de retorno organizado de los anarquistas a la lucha de clases y a los movimientos sociales. No en un sentido de vanguardia, de luchar por el movimiento, sino defendiendo la minoría activa que lucha con el movimiento.
Hay algunas otras ideas que caminan junto con los conceptos presentados encima. Por ejemplo, la crítica a la falta de organización de la mayoría de los anarquistas, proponiendo por lo tanto, esa forma de anarquismo organizado, orientado por la concepción de organización específica explicada anteriormente. Hay también una clara oposición al anarquismo individualista y a la exacerbación de los egos, proponiendo una forma de anarquismo comunista o colectivista, que hace de la libertad colectiva su norte estratégico y que sin ella, considera imposible la libertad individual. Esa forma de organización se opone al modelo sintetista, por creer que no funciona, colocar una serie de individuos y organizaciones bajo el “paragua” del anarquismo, simplemente realzando una identidad alrededor de la crítica – pues generalmente solo hay acuerdo en la crítica del Estado, del capitalismo, de la democracia representativa – o mismo de la sociedad futura; eso por que no hay ninguna unidad en términos organizacionales, o en las cuestiones constructivas. O sea, no hay una posición clara entorno de la forma de organización adecuada, en “como actuar”. Muchos anarquistas no consideran la organización tan necesaria y otros la hallan hasta autoritaria. En el modelo de organización especifista, se defiende la idea de trabajar con unidad táctica y teórica, lo que facilita enormemente el trabajo con proyectos estratégicos bien definidos y con todos trabajando en el mismo sentido. En esta forma de organización, hay también un papel preponderante para la cuestión de la responsabilidad y del compromiso, lo que veremos con algunos detalles a seguir.

Ética y responsabilidad
Junto con la noción de organización e inserción social, caminan dos principios: la ética y la responsabilidad.
La ética es entendida siempre como un sinónimo del anarquismo, constituyéndose en su “espina dorsal”. No debe ser entendida como un sistema de ideas y valores teóricos; no aplicables, sino como un principio aplicable, de valores que toma en cuenta los intereses colectivos y universales; que define los principios de conducta. La ética anarquista es justamente una necesidad de coherencia entre nuestra conducta y los principios que defendemos, en el caso de la FARJ, por ejemplo, libertad, federalismo, autogestión, internacionalismo, acción directa, clasismo, práctica política, inserción social y apoyo mutuo.
La ética se diferencia radicalmente de la moral. La moral es algo que se coloca de fuera para dentro, un contenido no elaborado y que por medio de la coerción, se acepta, o simplemente se somete a ella. Distintamente, la ética es algo que viene de dentro hacia fuera, o sea, algo que es procesado, pensado sin coerción, que después norteará la conducta. La moral puede ser considerada una victoria sobre el individuo, al paso que la ética es el “vencer con” (o convencer), siendo la conducta orientada por la ética el resultado de la elaboración y del procesamiento de los conceptos.
Se relacionó mucho, durante la historia del anarquismo, la ética con la coherencia entre los medios y los fines. Por eso se defiende una forma de actuación, que sea adecuada con el fin que se desea alcanzar, la llamada coherencia entre los medios y los fines. Se entiende que si la lucha tiene por objetivo la libertad, debe ser hecha en libertad. Eso se explica de diferentes formas, desde rechazando un medio autoritario como el Estado para llegar a la libertad – el concepto marxista de socialismo –, hasta defendiendo una actuación honrada, íntegra y honesta políticamente, muy al contrario de las historias de militancia de Netchaiev, por ejemplo, que creía que todo valía la pena, para llegar a la revolución, mismo mintiendo, engañando, chantajeando, traicionando compañeros, etc.
En la propia historia del anarquismo en Rio de Janeiro, se relacionó bastante a la ética con el respeto mutuo, entendiéndola como un principio que exigiría la necesidad de respetar a los compañeros de lucha y hacer del ambiente político un lugar de solidaridad, sea con militantes antiguos, sus compañeros, sea con los nuevos interesados. Se recomienda así, una consideración a la pluralidad de ideas, un derecho a la manifestación y a la voz, siempre tratando a las personas con el debido respeto y repudiando conductas antisociales, desagregadoras y divisionistas.
Además se puede relacionar le ética con la responsabilidad, de la forma que lo hizo Ideal Peres, cuando afirmo que “un sujeto que tiene una ética libertaria sabe por que está luchando y consigue explicar los motivos ideológicos de la lucha, tiene compromisos y autodisciplina para llevar a cabo las tareas asumidas”. En esta relación Ideal Peres, que siempre reforzó los valores de ética y responsabilidad, coloco la necesidad de los militantes anarquistas, de conocer los motivos de la lucha, es decir, contra lo que se lucha y por lo que se lucha, consiguiendo justificar ideológicamente sus argumentos. El compromiso y la autodisciplina serían fundamentales para colocar en práctica esa ética libertaria, siendo por lo tanto antiéticos, los anarquistas que defienden una posición muy común en el universo libertario de descompromiso e irresponsabilidad.
Al entender que la responsabilidad es contraria a la libertad, muchos anarquistas imposibilitan la relación de cualquier actividad seria, con objetivos mínimos. Los anarquistas que defienden la idea de responsabilidad creen que sin ella es imposible hacer cualquier proyecto de medio o largo plazo, de colocar en práctica un proyecto de corto plazo, o establecer una forma de acción y cumplirla. A partir de esa división se entiende que para la realización de cualquier actividad en una organización, debe haber una discusión previa, un planeamiento estratégico que se desdoble, en un planeamiento táctico, con las diversas acciones que la organización realizará. Para que esto ocurra, se deben dividir las responsabilidades y cada uno debe hacer lo que asumió. Como recientemente escribió la FARJ, “la autodisciplina es el motor de la organización autogestionaria” , y debe funcionar sin disciplina servil, mas con coherencia con las ideas aceptadas, con la realización de las tareas asumidas y con la obligación severa, para con el trabajo de militancia y de lucha.


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Texto 3 Documentos de la formación y comienzos de la FAU
Por Columna Libertaria Joaquin Penina - Sunday, Oct. 25, 2009 at 6:00 PM
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Documentos de la formación y comienzos de la FAU

COMPAÑEROS, A LA ORGANIZACION.
Bajo los mejores auspicios. la militancia anarquista del país se apresta a dar forma de realidad a un caro anhelo: su propia organización. Los días 27 y 28 de Octubre, habrán de marcar otras de las grandes fechas del movimiento libertario. El Congreso Constituyente de la Federación de los anarquistas, convocado, cumpliendo mandato expreso del Pleno Nacional realizado en Abril y Mayo del presente año, por la Comisión Pro Federación Libertaria del Uruguay, será, no nos cabe duda, la exteriorización de la madurez doctrinaria y táctica alcanzada por nuestro movimiento. Los jóvenes incorporados en los últimos años a la militancia, sumarán esfuerzos, cotejarán opiniones, coordinarán voluntades con viejos y veteranos militantes dando nacimiento a un organismo representativo que dará cohesión y fuerza realizadora a nuestros afanes revolucionarios, y anhelos de justicia y libertad.
El ímpetu y ardor juvenil que se refundirá en un cuerpo orgánico con la reposada y madura experiencia de los viejos anarquistas, que a pesar de todos los sacrificios, de todos los sinsabores de la lucha social se mantienen fieles a los añejos principios de redención social, manteniendo fresco su espíritu revolucionario justiciero.
Todo lo que rodea a la realización del Congreso Constituyente no está más que reflejando el resurgir vigoroso de un movimiento portador de principios esenciales que los hechos de la historia y la realidad social que hoy nos envuelve no hacen más que confirmar. Nunca tal vez como ahora, tantos pensadores y hombres de ciencia, tantos espíritus lúcidos y señeros, han llegado, recorriendo los más variados caminos y utilizando los más diversos procedimientos a las premisas fundamentales de la doctrina anarquista. Nadie que piense con absoluta independencia de juicio, analizando hechos históricos y realidades contemporáneas podrá dejar de condenar al Estado y al régimen de explotación capitalista, como instituciones fundamentalmente enemigas de la paz, la felicidad y la libertad de los individuos. Frente a ello, a ese anarquismo, que en ningún instante ha dejado de combatirlos porque esa oposición está dentro de su propia naturaleza, cabe la responsabilidad de ofrecer a todas las individualidades y a los pueblos desorientados, un movimiento en marcha, serio, responsable, dinámico, combativo, demoledor en la crítica y realizador en lo constructivo, capaz de canalizar todas las voluntades y salvar a la humanidad de la situación de crisis en que hoy se debate. Y entendemos nosotros, que la organización habrá de dar esa solidez y esa capacidad revolucionaria que los tiempos modernos están exigiendo. De ahí la trascendencia que damos al Congreso Constituyente de la organización de los anarquistas.

Anhelo constructivo, ímpetu revolucionario.
La Federación de los Anarquistas.
Arraigar en el sentimiento y la razón de las gentes la convicción de que el destino de la sociedad depende de cada uno, de todos; que la libertad, la justicia social, la paz, sólo podrán ser conquistadas por el esfuerzo solidario, por la acción voluntaria, consciente, cotidiana; que nada hay que esperar de arriba, de afuera de uno, como limosna ajena; que todo podrá ser o no ser, que no hay nada prefijado, que lo que acontezca dependerá de lo que todos juntos hagamos (o no hagamos); arraigar esta actitud vital en cada hombre, en el pueblo, profundamente, cálidamente, es tarea esencial del anarquismo.
Una ideología permanente, consustancial con su propia existencia como movimiento de liberación, define al anarquismo. Desde que alboreó con plena conciencia de su doctrina, ha venido sosteniendo la necesidad de que el pueblo resuelva por sí mismo sus problemas, que resista toda autoridad, toda explotación, que combata al Estado y al Capitalismo (sus encarnaciones modernas), que luche por construir una sociedad sin clases, basada en el libre acuerdo, la asociación, el federalismo, la socialización de los medios de producción y consumo, la experimentación amplia, en suma: la libertad y la solidaridad.
Circunstancias distintas a vivido el anarquismo militante. En los diferentes momentos de su lucha, y aún en los diferentes países, le ha tocado enfrentar (sí bien a las mismas fuerzas autoritarias, anti - humanas: Estado, Capital, Iglesia, Militarismo, etc.), diversas modalidades de la acción de gobernantes, burguesía, clero, etc. Y, lúcidamente, en general, el anarquismo militante se desenvolvió, adoptando medios de lucha que, inspirados en su propia esencia ideológica y vital, estuvieran acordes con la circunstancia.
Importa. pues fundamentalmente, lo que hay alrededor, como vive la gente, qué opina, que tipo de estructura tiene la sociedad, cuál es su grado de rigidez, de diferenciación social, como actúan las fuerzas enemigas.
Interesa la situación internacional del momento, junto con la realidad de la región en que toca actuar.
Esta labor de ubicación en el medio social, de profundización en el conocimiento de su dinámica, de desentrañamiento de sus problemas, la han realizado, en su época, los grandes teóricos del anarquismo, los grandes luchadores del socialismo libertario. Proudhon, Kropotkin, Landauer, Malatesta, para no citar más que a cuatro de ellos, han dejado en sus escritos y en sus vidas testimonio de esa su existencia de hombres de su tiempo.
Hombres de su tiempo, hombres que hablaban a sus contemporáneos un lenguaje asequible, que procuraban ser entendidos por los demás, que tenían una disposición militante, que aspiraban a que se fueran transformando en hechos sus propósitos revolucionarios de transformación social.
Y en ese sentido el anarquismo militante de hoy aspira a ser un movimiento de "su tiempo", un movimiento libertario, federalista, dinámico, actuante, afirmativo, revolucionario. Un movimiento que analice las causas de la crisis actual y que aporte soluciones a la misma.

¿ Quién mejor que el anarquismo para hacerlo?

Para esto, para realizar esta lucha que se identifica con la misma vida de los hombres, en tanto que hombres, es que el anarquismo, aquí y en los demás países, actúa y se organiza.
Para esto nacieron y viven las federaciones anarquistas de España, Italia, Francia, Japón, Argentina, México, Cuba, Bulgaria, etc., etc.; para esto se crearon y actúan los organismos de relación y solidaridad internacional del movimiento libertario: la Comisión de Relaciones Internacionales Anarquistas, la Comisión Continental de Relaciones Anarquistas Americanas, Solidaridad Internacional Antifascista, la Biblioteca Archivo Internacional Anarquista.
Para realizar esta acción de resistencia y creación; para actuar cotidianamente de cara a los problemas del Uruguay, estudiándolos, enfrentando a las fuerzas regresivas, aportando soluciones positivas; para coordinar la acción libertaria en sindicatos, cooperativas, barrios, pueblos del interior, ante problemas culturales, sanitarios; para aunar esfuerzos militantes; para incitar al pueblo a la libertad y al socialismo,
a la lucha directa, constructiva y revolucionaria contra el Estado y el Capitalismo, en el camino hacia una convivencia fraterna, libre, solidaria, las agrupaciones libertarias del país, el anarquismo militante, creará su organización, su Federación, en el Congreso Constituyente del 27-28 de Octubre.
Esas agrupaciones y esa Federación de los anarquistas, a través de los distintos tipos de militancia, en los diferentes medios de actuación, constituyen hoy, aquí, el lugar natural de trabajo de todos aquellos que, anhelando un futuro mejor, conscientes de la vía al abismo que significan en mayor o menor grado todos los partidos políticos, quieren luchar -unidos a otros hombres y mujeres- para construir ese futuro con sus propias manos.

Por una efectiva revitalización del Movimiento Obrero
No es una novedad por cierto afirmar que el movimiento obrero del país, sufre los efectos de una aguda crisis. Crisis en su doble faz de organización y orientación. Incidiendo recíprocamente una cosa sobre la otra para envolver al movimiento sindical en un círculo vicioso del que pareciese no pudiese salir.
Demás está decir que necesariamente la clase obrera y productiva del país tiene forzosamente que buscar superar esta situación. Ya los trabajadores anarquistas, que por fuerza tienen que ser militantes sindicales. Tienen allí una fundamental función que cumplir. Para ello es necesario ir donde están los trabajadores agrupados en su sindicato, no a adecuarse a las condiciones y orientaciones de éstos, sino a llevar con fe y dinamismo las proposiciones del anarquismo, que lejos de estar divorciadas de los intereses obreros, se identifican plenamente con ellos. Porque los anarquistas no habrán de ir a los sindicatos a decirles a los trabajadores que manteniendo tal o cual candidato en los puestos administrativos de los organismos gremiales obtendrán mayores ventajas, sino que plantearán que lo que no pueda conseguirse con el esfuerzo directo y responsable de todos, no serán nunca conquistas verdaderamente efectivas. Plantearán animados por el espíritu que animara a los pioneros de la I° Internacional de los Trabajadores hace casi cien años, que la misión del sindicato no puede estar limitada por la inquietud de lograr beneficios de carácter inmediato, sino que ella tiene que comprender la firme disposición obrera de liberarse del yugo del salario y de la opresión estatal empezando por practicar la solidaridad social entre los miembros del sindicato, planteando las luchas de manera de ir restando injerencia al Estado en la dilucidación de los problemas sociales. Esa es misión ineludible de los militantes obreros anarquistas. Junto a los trabajadores, de cara siempre a los problemas sociales, criticando las orientaciones falsas de aquellos, pero señalando a su vez salidas substitutivas y constructivas, asumiendo todas las responsabilidades derivadas de la lucha.

ORGANICEMOS un pueblo fuerte
"Contra los hombres fuertes, pueblo fuerte", frase que últimamente vino a convertirse en algo así como un lema de la propaganda anarquista, ha tenido ya cierta resonancia popular. Palabras enraizadas en la circunstancia uruguaya, encierran en su escueto planteo nuestro estilo de actuación. Nos extenderemos algo para precisar cuál es tal estilo, con el doble aliciente de que es necesario que seamos claros y de que sepamos que se nos presta atención.
Pueblo fuerte, decimos, contra hombres fuertes. Naturalmente no se trata de desconocer los valores de la individualidad. Muy por el contrario, para nosotros NO ES PUEBLO la simple multitud. En cada uno de los hombres y de las mujeres que forman ese pueblo al que aludimos, deseamos que se desarrollen al máximo todos los rasgos que les den plena personalidad. Pero si ha de quererse que se desarrolle cada personalidad dando sus mejores posibilidades, ello ha de quererse para todos los que componen el conjunto social, y no para hacer de la función pública un vasto escenario en el que UNA SOLA personalidad explaye grandilocuentes gestos. Tocamos este aspecto del tema, aparentemente sólo psicológico, sólo para dejarlo esbozado. No es el punto central de nuestra idea del PUEBLO FUERTE.
Para que el pueblo sea fuerte ha de saber lo más precisamente posible, qué es lo que quiere: ha de tener una orientación, una tendencia bastante definida, coincida ella o no totalmente, con un determinado ideario político social.
Para ser fuerte, el pueblo ha de querer LA LIBERTAD, que sirve a los que quieren construir un mundo mejor, que es inútil para los quietistas, que es garantía de que será posible trabajar por el progreso, ensayar formas variadas de convivencia, propagar las correlativas teorías. Ha de tener presente que aun en la simple expresión de las ideas, llevan una cruda ventaja los dueños de poderosas industrias: los dueños de los órganos de prensa y radio. No habrá genuina libertad de expresión mientras ella dependa de que se tenga unos cientos de miles de pesos.
Para ser fuerte, el pueblo ha de tener memoria acerca de la manera en que los políticos profesionales lo engañan. Y no es sólo que los políticos profesionales sean gente de poca palabra: la manera en que son llevados a los cargos públicos los autoriza a hacer cualquier cosa. Todo su contacto con el elector, se reduce al efímero momento en que se coloca la lista en el sobre. El "ciudadano" firma un papel en blanco. Firmas en blanco, dadas por el pueblo elector, que, sirven para que sea plenamente burlado en sus esperanzas.
Para que el pueblo sea fuerte, ha de comprender que la existencia de clases que todo lo tienen y otras que carecen de lo más necesario, es un flagrante atentado a la más elemental justicia.
No alcanzará con el descreimiento respecto de los políticos profesionales. Descreer, sí, de los caza-votos. Pero a cambio votar todos los días, volcarse en el más entusiasta esfuerzo en los sindicatos, las sociedades vecinales, las cooperativas agrarias, las cooperativas de consumo, los centros estudiantiles, etc.
Además del ideario a que aludíamos antes, condición esencial para que el pueblo sea fuerte es, obviamente, su decisión de actuar. Decisión de actuar que, pautada por una cierta tabla de valores, por un ideario o un esbozo de ideas, salvará de la posible aberración que consistiría en dedicar las energías de los distintos organismos gremiales o similares sólo a resolver problemas circunscritos, concretos, olvidando al conjunto de las células sanas de la sociedad.
Para ser fuertes hemos de saber salir de la crisis que vive el país, o atenuar sus consecuencias. Para ello ha de ser necesario tomar las medidas destinadas a que admitan su responsabilidad y absorban las pérdidas los que se enriquecieron en los años de las vacas gordas. Además debemos hacer un culto del trabajo responsable, del uso limpio de los bienes que son de todos, supuesto previo ineludible para poder criticar con toda soltura las trapacerías de los altos funcionarios estatales. Para ser fuerte, el pueblo, junto a sus técnicos y aguzando las posibilidades que surgen del conocimiento de las cosas a través del trabajo manual y la experiencia cotidiana, ha de buscar, también, nuevas fuentes de producción, mejorar las existentes, organizar su puesta en marcha para que en lo más posible la gestión ya no quede a cargo de las maniobras irresponsables de ciertos apresurados aventureros del capitalismo, para que la activación industrial no sea motivo de entregas al imperialismo.
Para ser fuertes finalmente. -y esto debe ser remarcado- el pueblo debe articular. organizar sus fuerzas. Hay un mecanismo organizativo que se presta como ningún otro para lograr esa articulación. Ese mecanismo es el de la federación de esas -pequeñas o no-células de trabajo renovador, células que en parte ya existen (los sindicatos, los centros estudiantiles, las sociedades vecinales, las cooperativas) y, en parte, han de ser formadas, constituyendo, donde y cuando sea menester, variados organismos aproximadamente del tipo del Comité Popular del Barrio Sur (que conquistó para su zona un bloque de viviendas). Además habrá que ajustar los lazos de coordinación, de entendimiento espiritual constante y actuante, entre los afiliados de los sindicatos y de los centros estudiantiles, para profundizar lo más positivo de las últimas manifestaciones obrero-estudiantil es.
Ideario, pues, y decisión y actividad incansable, sentido de responsabilidad de cada uno y organización funcional, han de ser las grandes guías que nos llevarán a lograr el PUEBLO FUERTE.


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Texto 4 La Organización Específica, el militante y las Organizaciones Político-Sociales
Por Columna Libertaria Joaquin Penina - Sunday, Oct. 25, 2009 at 6:02 PM
columnalibertaria@gmail.com

La Organización Específica, el militante y las Organizaciones Político-Sociales

Desde sus inicios el Anarquismo se forjó como una ideología y una praxis esencialmente socialista y revolucionaria cuyos fundamentos básicos se levantaron en torno a la abolición del estado, la propiedad privada y la acción directa. Nosotros como Anarquistas especifistas somos ante todo organizacionistas, porque consideramos que el principio de organización es condición necesaria para cualquier proyecto de ruptura. Desechamos el mero espontaneísmo como único motor de cambio social. Asumimos a su vez, como condición necesaria para la construcción de una nueva sociedad, la organización política específica. Entendemos que este órgano es nuestra base de análisis y elaboración de un proyecto de ruptura apuntado a la superación de las contradicciones de todo sistema basado en la explotación del Hombre por el Hombre. La organización específica es para nosotros no solo un espacio de discusión y análisis sino una herramienta necesaria para la proyección estratégica a largo plazo, así como la unión de los compañeros libertarios en una base programática. Apuntamos a la vinculación en una política general de los múltiples y diversos espacios de acción en el campo social. Una de sus funciones primordiales es la de realizar un análisis histórico coyuntural y una visualización a futuro del curso de la realidad político, social y económica, para lograr de este modo a una propuesta de cambio integral.
Nos proponemos entonces transformar la realidad concreta a través de etapas acumulativas que generen las condiciones y las herramientas que permitan sostener el proyecto revolucionario. La sociedad tiene una dinámica propia, no es estática, no se rige únicamente por intuiciones espontáneas, ni es producto de una evolución lógica e inevitable. Por esto nuestro método de análisis ordena el proyecto revolucionario en etapas relativas, a corto, medio y largo alcance. Es decir, la elaboración del objetivo finalista y estrategia general a la cual se apunta, los objetivos particulares en correspondencia con la estrategia general, según el ámbito y el sujeto de que se trate y los diferentes modos de instrumentación (tácticas) para alcanzar dicha finalidad. Luego, la realidad concreta es la que irá disponiendo verdaderamente del periodo comprendido entre una y otra etapa, así como también irá marcando los aciertos, fracasos y modificaciones necesarias. Es decir, esa planificación debe ser revisada y reformulada periódicamente, de modo que no pierda contenido y utilidad.
Todo aquello que esté comprendido en la primera etapa debería desarrollar y apuntalar la organización y el accionar de los órganos de base (a nivel barrial, sindical y estudiantil), intentando dar forma a nuestras necesidades concretas como clase, procurando que todas las luchas se encuentren, articulen y resistan de manera conjunta el avance de la política dominante. El paso a una segunda etapa implicaría un cambio en la correlación de fuerzas, una mayor incidencia y participación en la construcción y administración de la organización de la clase. Una tercera etapa estaría marcada entonces, por una fuerte cohesión del campo popular, organizado social, política y económicamente. Es decir, la organización de la clase con una estrategia propia de poder popular. Indudablemente una mayor fuerza de oposición y construcción, llevaría consigo un mayor despliegue de los aparatos represivos, coactivos y coercitivos del sistema, desde todos los ángulos. Ante ello se haría necesario desarrollar mecanismos de autodefensa popular. La profundización de lo antes desarrollado, nos conduciría indefectiblemente a una cuarta etapa ofensiva de insurrección popular.
Más allá del curso y el tiempo que lleve la concreción de cada etapa, una fuerte conciencia y solidaridad de clase, una marcada tendencia a la unidad (nacional, continental e internacional) y un fuerte compromiso con la causa que defendemos, será necesaria para impulsar un proyecto de ruptura real con características verdaderamente libertarias.
Un militante debe tener la capacidad para elaborar y aplicar la táctica más adecuada en función de la estrategia general, asumida por la Organización Política e insertarse convenientemente en cada ámbito, según la relación de fuerzas y la realidad concreta de cada espacio particular. Debe dinamizar y potenciar el proceso de construcción de poder popular, aportando criterios de organización que se correspondan con una línea libertaria, es decir, horizontal, clasista, participativa, solidaria y libre, generando herramientas organizativas tales como la autogestión y el apoyo mutuo en el plano económico-social-cultural y la democracia directa en el plano ejecutivo. Si lo que queremos lograr es la construcción de poder popular, para generar una ruptura real con el sistema, los criterios de organización y valores que intentamos potenciar deben ser esencialmente los mismos, cualquiera sea el ámbito y el sujeto. Si realmente queremos cambiar la estructura de la sociedad es necesaria la creación de un Hombre y Mujer nuevos cuyos valores y prácticas sean básicamente libertarias, de otro modo, ningún tipo de organización social sería esencialmente distinta a la existente.
El militante no solo debería dinamizar un ámbito en función de las formas organizativas sino también en cuanto a los valores humanos. El primer ejemplo debe ser uno mismo. No se trata de reproducir un discurso políticamente correcto como tampoco el extremo opuesto, la confección de un dogma que gire alrededor del “manual del buen militante”. Simplemente se trata de creer que un mundo nuevo es posible. Primordialmente la revolución debe ser interna. Si no luchamos contra nuestras propias contradicciones no podremos potenciar las contradicciones de los de arriba.
El militante de una organización política no debe ser un mero anexo mecánico de la misma. Es necesario que exista entre ambos una relación de reciprocidad, de potenciación mutua y constante. Es primordial la existencia de un acuerdo en la estrategia y tácticas generales. Apuntar a un mismo objetivo y comprender que no todos los medios e instrumentos existentes para lograrlo son igualmente aplicables. Pero es necesario, contemplar la fuerza creativa colectiva e individual de tod@s los miembros de la Organización, la capacidad de autodeterminarse y autodisciplinarse, así como también la existencia de varias opiniones al interior de la misma. Es indispensable la confianza en el individuo y en la Organización como fuerza generadora y constructiva. No necesitamos soldados adoctrinados y adoctrinadores, sino hombres y mujeres, comprometidos con la misma causa: una sociedad libre y justa.
El camino hacia la emancipación del Hombre es un proceso lento. La posición clasista, de intención revolucionaria de la Organización Específica y por ende de sus integrantes es uno de los ejes fundamentales que debemos trabajar. Es la organización social del trabajo los que nos une, nos condiciona y nos potencia como clase, y es por eso que consideramos prioritaria la construcción de Poder Popular como práctica necesaria para la autoorganización de los Pueblos. Los frentes territorial y sindical serán nuestros ejes de inserción social, así como también los derechos humanos y la cultura popular. Cada espacio de lucha deberá articularse a través de la práctica concreta, la difusión y la propaganda.

Lo social es político
El análisis anterior, nos permite diferenciar de modo tajante la actuación de la Organización Específica respecto de los órganos partidarios en cuanto a la concepción de Conducción vs Dinamización. Esta oposición se relaciona directamente con otra: Organización de la clase vs Entrismo.
Mucho más allá de la ideología que nos defina y nuestra concepción de organización, somos ante todo parte integrante de una clase históricamente oprimida. Es por eso que antes que cuadros (al menos intencionales) nosotros somos Pueblo que camina y construye codo a codo con los compañer@s.
Cuando hablamos de Organizaciones Sociales, no nos referimos a seres de otra “naturaleza”venidos a menos, no nos referimos a sujetos a quienes debemos proteger. Si no a Hombres y Mujeres con los que compartimos la misma sensación de opresión, las mismas limitaciones y desigualdades impuestas desde arriba y el mismo deseo más o menos conciente de liberación. Somos el motor fundamental para el funcionamiento social, “nosotros podemos vivir sin ellos. Ellos no pueden hacerlo sin nosotros”, y es por eso que creemos en la Autodeterminación de los Pueblos, en su propia capacidad de edificarse.
Nuestra función en las Organizaciones Sociales, no es inmiscuirnos en una problemática ajena sino, por el contrario, ser parte activa de un proceso de concientización y transformación social. No se trata entonces de “adoctrinar a las masas”, sino de aportar a la convicción de la necesidad colectiva de politizar nuestra vida social, de formarnos junto a nuestros compañer@s en la convicción de que lo Social es Político. “Lo que hoy se llama política no es más que una técnica de organización estatal. Pero la política no se agota en esta función, sino que su ámbito ha coincidido casi siempre con el ámbito local (la polis). Es justamente en el conflicto pasado entre ciudad (entendida como comunidad) y Estado donde se pueden encontrar las señales para una reconstrucción de la política social.
Una política nueva radicada en los pueblos, los barrios, las ciudades, las regiones, es la alternativa practicable para no caer en la lógica estatal representada por el parlamentarismo. La política actualmente negada, al convertirse en expresión contingente particular del Estado, es la expresión alienante del poder humano privado de su capacidad decisoria. La forma alienada de la política, o sea el Estado, es la forma que expresa la sumisión de los seres humanos concretos ante fuerzas ajenas y pretendidamente superiores.
La solución al problema de la alienación de la política no consiste en destruir la política, sino en destruir su dimensión alienada y por tanto traerla nuevamente al ámbito de la sociedad civil, reuniendo en una única articulación lógica lo político y lo social, esto es, la aspiración a que la política responda a la lógica de lo social, que la lógica social resuelva la lógica de la política.”
Desconocemos por tanto, las intervenciones mediadoras y la pretendida “eficacia” de cualquier actividad parlamentaria, descartando así también la posibilidad de cualquier cooperación de las autoridades, para reformar “desde arriba o desde adentro”. En contraposición, proponemos practicar la organización autónoma de base, de abajo hacia arriba, con mandatos rotativos y revocables en todo momento. De esta forma podremos llegar a todas las dimensiones de la actividad social, desarrollando la doble tarea interna de ir generando progresivamente en los compañer@s agrupados, la conciencia de su situación actual, la capacidad y posibilidad que tienen de resistir al Sistema. Esta posibilidad adquiere forma concreta y palpable con el proyecto y funcionamiento de la gestión directa.
La Acción Directa, entonces, buscando la participación más activa de los compañer@s, encuentra en la Autogestión, la manera de profundizar el apoyo mutuo y la solidaridad, de la forma más adecuada. La Autogestión entendida como la forma vital y posible, la aceptación de la completa responsabilidad por sí mismo, y también con los demás. Allí donde la gente se encuentre y comparta sus necesidades y problemas, se pondrá en práctica, como forma de lucha antiburocrática, la Autogestión como medio y fin. Esta permite pensar la sociedad, a partir de los órganos de base, que desarrollando solidariamente formas de administración descentralizadas, mediante un sistema dinámico, federalista y de control directo, puede ir creando una vasta red de organismos autogestores que reanimen el tejido social y que puedan en un momento de ruptura, convertir esto en revolucionario, constituyendo así la base de una nueva organización social.
Es necesario aclarar que la Autogestión debe ser entendida no solo como una forma de organización en pequeñas comunidades, sino como un modo integral de vida capaz de atravesar todo el campo social en cualquier momento y lugar. Indudablemente la Autogestión no será tal mientras el Capitalismo se mantenga vigente. Sin embargo, los métodos autogestivos insertan prácticas y valores que exceden la producción y la comercialización de los productos, van aportando a la construcción de un verdadero Socialismo de Autogestión. Para esto se vale del Federalismo. Esta es la única estructura posible y deseable que puede darle una proyección macro a esta nueva forma economía profundamente socialista. Esta basado en el principio libertario de respeto a ultranza de la autonomía y la libertad de las bases comunales. Es capaz de relacionar, coordinar, administrar y reorganizar la producción y el consumo de las regiones orientadas a las necesidades reales y no respondiendo a las demandas e intereses del mercado.
En estos tiempos, que algunos se empeñan en llamar Posmodernos, asistimos a un deliberado cambio de discurso en la política dominante. “La Posmodernidad”, arriesga una proposición: La lucha de clases ha muerto!! Proclama el fin de las ideologías, y la exaltación al extremo del individuo encerrado en un “sí mismo”, desdibujado en su rol social.
Contra este falaz eufemismo, los anarquistas decimos: No!! La lucha de clases existe!!, muy a pesar de los deseos de los de arriba y mucho mas allá de las afirmaciones posmodernas. El trabajo y los valores y prácticas que de ello se derivan es, aún hoy, la fuerza que sostiene el sistema capitalista. La clase explotada y subyugada, sigue siendo necesaria para la existencia y reproducción de los intereses y privilegios de las clases dominantes. Mientras exista una clase parasitaria que posea y controle los medios de producción y produzca y regule a su vez, las normas y valores que legitiman el sistema, nosotros, aquí abajo, seguiremos sufriendo concreta y prácticamente el costo y las consecuencias de los distintos sistemas de dominación.
Si todos comprendemos esto, veremos surgir la necesidad de organizar y articular las luchas del barrio, del sindicato, la agremiación estudiantil, los pueblos originarios y los organismos de DDHH. Surgirá la necesidad de crear y/o fortalecer los espacios de discusión y elaboración de herramientas, de participación y decisión en el curso de nuestras vidas. La asamblea local, precisará la coordinación con otras asambleas locales unidas a través de zonales que formarán órganos similares que vinculen y resuelvan las problemáticas regionales y porque no un día continentales y... mundiales. Desde el órgano más pequeño (que atiende las necesidades concretas del territorio), hasta el órgano articulador a nivel macro (que atiende las problemáticas, proyección y planificación a nivel general), cada uno de ellos deberá respetar las decisiones y lineamientos generales, resueltos colectivamente.
¿Pero cómo podemos asegurar que estos órganos no se burocratizarán durante el proceso de transformación social?¿Cómo podemos asegurar la fluidez de comunicación, el acceso a la información precisa (base fundamental para que nuestras decisiones sean realmente libres y concientes)?
Los órganos de base deberán ser el eje de este modo de organización. Los delegados o responsables de transmitir las decisiones y propuestas al órgano inmediatamente “superior “, deberán estar mandatados por las bases. Su función es simplemente ejecutiva, transmisora. La delegación de esta responsabilidad, no implicará de modo alguno, la delegación del poder de decisión. Indiscutiblemente, esto implica una formación e información constante de los compañer@s. De otro modo, los órganos de base se transformarían en una mera ilusión óptica. La comunicación e información deberá circular de abajo hacia arriba, para luego volver a bajar, evitando de este modo, mecanismo superestructurales que transformarían a estos órganos en aparatos burocráticos, en cuyo seno volvería a surgir la dominación y el privilegio.
Ahora bien, volvamos nuevamente a la realidad actual: el compañer@ desocupado, madre o padre de 4 hijos, el trabajador (flexibilizado o no, sujeto a los mecanismos de explotación vigentes, el trabajador precario (ilegal), el inmigrante indocumentado, el ama de casa responsable del cuidado de 3 hijos... Qué posibilidades reales tenemos de participar activamente en lo que entendemos como “politización de lo social”.
Comprendiendo y asumiendo que la Organización de la clase estará conformada por compañer@s con distintos grados de compromiso y formación, el militante de la Organización Específica, debería actuar entonces como dinamizador de este proceso, introduciendo desde la práctica cotidiana, los principios, prácticas y valores libertarios que harán viable está construcción, socializando el conocimiento, aportando de acuerdo a sus capacidades a la potenciación de la organización y decisión colectivas, fortaleciendo y tornando conciente la solidaridad de clase, el apoyo mutuo y la libertad.
El camino hacia la Emancipación del Hombre, será entonces un proceso lento e integral, que no finalizará “el Día de la Revolución”. Por el contrario, comenzará entonces, una nueva etapa de construcción, de transición y afianzamiento de una nueva forma de organización social, consecuente con los compromisos, ideales y banderas que hoy levantamos.


Rojo y Negro – Comunismo Libertario
Junio 2006

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específicamente no hacen un carajo
Por Vayanse a cagar - Monday, Oct. 26, 2009 at 12:44 AM

Chamuyan sobre el especifismo, que es más viejo que la escarapela, y no va ni para atrás. No saben como diferenciarse de los partidos políticos, y por eson inventan este termino ridículo, y encima tienen que ir a aprender de los brasileros el asunto, porque acá nunca caminó.

Mucho especifismo, poco de anarquismo, mucha política y la transa con el enemigo allí nomás, a la vuelta de la esquina, como hizo AUCA, como el PVP, como Fontenis, como tantos que siempre terminan pasándose al enemigo. Pobre Joaquin Penina, revolcándose en la tumba del asco por estos seudoanarquitos que le pusieron su nombre al partidito anarco que formaron.

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Que le dijo?
Por Hugo Farinella - Monday, Oct. 26, 2009 at 1:21 AM

No soy anarquista, simpatizante quizas... pero esto que escribio esta persona me recuerda lo que hace 2 semanas le dijo Maradona a un periodista de TyC: -"Toty Passmann? VOS TAMBIEN LA TENES BIEN ADENTRO"-

SALUDOS CORDIALES CHICOS DE LA COLUMNA

Huguito
deambulando por la net

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VAMOOOOO
Por ANARQUISTA ESPECIAL - Monday, Oct. 26, 2009 at 1:12 PM

ESO! COMO EL CUMPA DICE. VAMOS ADELANTE CON EL ANARQUISMO ESPECIAL, EL DIEGO DE LA GENTE Y TODA LA IZQUIERDA.

NO LEAN A ESOS BRASILEROS NI URUGUAYOS QUE YA LES VAMOS A ROMPER EL CULO EN EL MUNDIAL.

SALUDOS DE LA COLUMNA LIBERTARIA DIEGO MARADONA.

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Anarco-cristianos
Por (A) - Monday, Oct. 26, 2009 at 1:59 PM

.... digo, porque no salen de su Iglesia, sectarios.

aunque tolstoi era un poco mas revolucionario que los anarcos de ahora

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Fuerza, compañeros
Por Gabriel - Monday, Oct. 26, 2009 at 2:08 PM

Por un anarquismo popular y organizado!

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Arriba anarquismo rosarino
Por Maite - Monday, Oct. 26, 2009 at 3:30 PM

arriba anarquismo organizado rosarino!
Estan haciendo ruido. Eso siempre es bueno.
Algun dia estare en Rosario para acercarme.

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Sugerimos
Por Xulio - Monday, Oct. 26, 2009 at 3:34 PM

no se trata de que la tengan adentro... ni de bardearla
se trata de que los que se identifican con el anarquismo y no hacen nada, se empiezen a interesar en hacer algo organmizado todos los dias para cambiar las cosas. Es importante ponerle pilas al tema del cambio social.
Los anarcos que estan sin hacer solo navegando sumense a hacer la construccion social sin Estado..
Vamos carajo que viva el anarquismo!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Xulio

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Mucho chamuyo
Por a ver expliquen - Monday, Oct. 26, 2009 at 7:25 PM

cual es el anarquismo desorganizado? Si el individualismo es minoritario dentro de lo minoritario, por qué tanta insistencia con el "anarquismo desorganizado"? No conozco ningún periódico anarquista, que plantee NO organizarse. Y no hablo de especifistas: La Protesta, Organización Obrera, Acratas, Libertad, El libertario... Ninguno plantea desorganizarse, entonces, por qué tanta insistencia en lo de "anarquismo organizado", como si los anarcosindicalistas, foristas, anarcocomunistas, sintetistas, y demás yerbas no hablasen de organización?

Huele a chamuyo, a consignismo sin contenido, a frase de slogan, donde la organización se va convirtiendo en un fetiche adorado.

Y es por lo menos de mal gusto que se atribuyan para sí la prerrogativa de llamarse "anarquismo organizado", como si fueran un alternativa real frente a los otros grupos que también plantean la organización. Después se quejan de que los otros grupos los odian, pero vean lo que dicen, y como se sentirían ustedes si los otros hicieran lo mismo.

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Organización
Por Cumpa - Monday, Oct. 26, 2009 at 9:11 PM

Vale aclarar en un principio que el especifismo es una estrategia que engloba ciertas tácticas, no posee un modelo de sociedad revolucionaria distinta al colectivismo o al comunismo anárquico. Es por eso que la gran mayoría de los especifistas son anarcocomunistas y donde se dan las condiciones, también pueden ser anarcosindicalistas. El forismo y el sintetismo si excluyen la posibilidad de la organización específica.

Hay que entender que es lo que dice el especifismo cuando habla de "Organización". No habla simplemente de unir fuerzas en pos de un bien mayor, como en la época de las batallas contra el individualismo, una etapa que se podría calificar de "Asociación".
Organizarse, es un paso posterior a juntarse por una inquietud o una búsqueda en común. Es dotar a ese camino de un rumbo claro y preciso, de pensar y actuar colectiva y consecuentemente para alcanzar el horizonte revolucionario. Es comprender la realidad para poder cambiarla, es buscar el resurgir de la práctica libertaria desde el pueblo y no solo desde nuestros círculos anarquistas. Es un actuar decidido, entre todos y para todos.

Además, y pese a que ninguna de las tendencias arriba mencionadas proponga la "no organización", es una realidad que la mayoría de los anarquistas no se encuentra encuadrado en ningún agrupamiento, sino como individuos aislados. Incluso hay muchos que mantienen débiles lazos orgánicos con algún grupo, sociedad de resistencia, ateneo, etc, pero sin comprometerse demasiado, y mantienen un ida y vuelta de acercamiento y lejanía con el anarquismo. Es por eso que, quienes proponemos el especifismo (aclaro que no soy de la Columna, pero me identifico con su proyecto), insistimos con la cuestión organizativa, para hacer hincapié en el compromiso militante que todo revolucionario debe tener con la Anarquía, y todo lo que esto significa.

Es por eso que el mensaje de Organización va dirigido al amplio espectro del movimiento anarquista, donde las individualidades (aún sin proponérselo) son mayoría; y al pueblo en general que tras la avanzada represiva de las últimas décadas vio romperse todos sus lazos fraternales. Es por ellos, por todos los compañeros, que debemos organizarnos para dar una batalla decidida y sin tregua contra el Estado y el Capital. Por la Anarquía.

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eso es chamuyar
Por No cumpa - Monday, Oct. 26, 2009 at 9:34 PM

eso es chamuyar y no decir nada. Nada de nada. Eso mismo lo proponen todos los anrquistas y no hablan todo el tiempo de sí mismos como "El anarquismo organizado". Esta explicación que dio el que posteo arriba solo refuerza que es tan solo un eslogan sin contenido serio. Es sorprendente el bajo nivel de discusión de mucha militancia "anarquista organizada" a la hora de dar una respuesta a un compañero que respetuosamente les propone una duda y su malestar por su forma de expresarse. Una pena.

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Basta de dar vueltas
Por Jhonny - Monday, Oct. 26, 2009 at 9:55 PM

basta de vueltas.. al que le interesa va a la actividad y se une a ese grupo o a esa ideologia... el que no esta de acuerdo que no vaya y que se deje de romper los huevos que nadie esta obligando a nadie a ir... yo no voy por no acordar (estoy en otro lugar
de rosario donde leemos anarquismo) pero no estoy molestando ni bardeando a la columna. El que no esta de acuerdo NO VA.. no veo que ellos esten descalificando a los otros anarquistas por ahi
salud y anarquia

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porque no te vas a la concha de tu madre?
Por Un rompehuevos - Tuesday, Oct. 27, 2009 at 5:56 PM

Que te metes a decir lo que tienen que hacer los demás. Evidentemente tenés una tolerancia con quien no piensa como vos, al estilo facho/estalino, o algo así. Ya que no vas a ir a la actividad de la columna, bien te podés ir a la concha de tu madre.

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columna libertaria
Por PENINA - Saturday, Jan. 16, 2010 at 10:28 AM

COMPAÑEROS: HOY ME DESPERTE A LAS 3 DE LA TARDE Y NO POIDA PARAR DE MOVERME. MI VIEJO CON EL QUE VIVO ME TIRO UNA PALA Y LA ESPALDA SE FUE PARA ATRAS, PERO LAS PIERNAS NO ME ACOMPAÑARON. ES RARO QUE A MIS ADOLECENTES 32 ME PASEN ESTAS COSAS. LOS BRAZOS AL SENTIR LA PALA SE ME ABRIERON Y NO PUDE SANJEAR LO QUE MI PAPA ME PIDIO.
NO SE PORQUE LA COLUMNA ME DUELE TANTO... CAPAZ QUE SE ME HIZO LIBERTARIA.. SI ES ASI ME QUISIERA UNIR CON USTEDES YA QUE TENGO LA COLUMNA LIBERTARIA. PERO LO DE LOS BRAZOS NO LO ENTIENDO HAY ALGUN BRAZO LIBERTARIO TAMBIEN? QUISIERA REUNIRME CON OTROS QUE LES PASE LO MISMO O FORMAR EN MI CUIDAD UNA PROPIA.
LA VOY A LLAMAR COLUMNA LIBERTARIA ANTONIO GASALLA!! PORQUE ME HACE CAGAR DE RISA EL HIJO DE PUTA ESE....

VENGAN A DAR UNA CHARLA A MI PUEBLO ESTA LLENO DE VAGOS VA A SER UN EXITO!

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